Clasificado en: Retales
Los que leéis el blog de Olvido sabréis que quedé el otro día con ella para ver el concierto de Jimmy Cobb y su homenaje al Kind of blue. La verdad es que fue una gozada ver a Olvido después de casi 4 años (¡cómo pasa el tiempo!) y el encuentro fue de lo más cálido y natural, cómo si habláramos a diario. Quiero un montón a esta mujer, al fin y al cabo ella fue la motivación que hizo que este blog naciera… y se lo agradeceré siempre. Voy a permitirme copiar el estilo de su post, sé que no le importará.
Pues como decía, fuimos al concierto de Jimmy Cobb. La verdad es que tenía que habernos escamado desde el primer momento que hubiera tantos gafapastas, tanta laca en cardados y tantos estupendis a la entrada, pero al fin y al cabo es la fauna habitual que menudea en este festival. No deja de ser curioso que nunca me encuentre a esa gente en Clamores, Café Central o similares….
El caso es que Olvido y yo entramos con ciertas expectativas de oír algo realmente bueno, pero lo único que encontramos fue… frío. El concierto no tenía ni alma ni sentimientos, fue una sucesión absurda de solos que no transmitía absolutamente nada, además del estúpido movimiento constante de los músicos en el escenario… cada vez que uno iniciaba un solo, el resto se apartaba, era tan inusual cómo absurdo.
En la primera canción aplaudimos tímidamente, pensábamos que al ser la primera del concierto no estaban entonados. En la segunda aplaudimos un poco menos, y al comienzo de la tercera comprendimos que el concierto no tenía remedio. Hubo frío en la batería, frío en el piano, frío en el contrabajo, frío helador en la trompeta (por cierto, el trompetista quiso emular a Miles Davis con un look parecido, pero falló en eso y en su forma de tocar), y un poco de temperatura templada en los saxos. Asistimos incrédulos a solos que se interrumpían bruscamente, a saxos y trompeta dando paseos ridículos por el escenario, a que no dirigieran ni una sola palabra al público hasta el final, y a una separación emocional e inmovilismo patente en cada uno de los miembros del grupo.
Claro, que al final, toda esa tropa de especímenes que antes mencionaba, se lanzó en un furioso aplauso cuando el grupo salió del escenario antes del primer bis… déjenme decirles una cosa: ¡señoras, señores, ESO NO ES BUEN JAZZ, NI BUENA MÚSICA!. Me he resistido a buscar las críticas al concierto en los diarios, me niego a cabrearme leyendo las posibles alabanzas que les brindarán y que nada tienen que ver con lo que sucedió.
Nos fuimos antes del segundo bis en busca de algo que nos quitara el frío, así que dirigimos nuestros pasos a Populart sin saber qué nos íbamos a encontrar. Y nos encontramos con Peaches Staten Blues Band. En el primer minuto de la primera canción me decepcioné un poco, tenía ganas de jazz, no de blues, pero en el minuto dos ya estaba meneando un poco el cuerpo, y en el minuto tres sabía que iba a ver el concierto entero aunque estuviéramos de pie y apretados contra la barra. Y en esas apareció Peaches Staten, y con su primer chorro de voz me inundó el calor, claro, que también ayudó la copa que me estaba tomando y ver a Olvido mover sus caderas mientras buscaba un hueco entre las cabezas para ver a los músicos. Sentimientos, fuerza, entrega, calor… un grandísimo concierto en el que Peaches tiró de toda la sala y se los echó al hombro. Uno de esos conciertos que te llenan la cabeza de sensaciones y te encienden el alma.
Por cierto, no puedo dejar de mencionar a los músicos que la acompañaban y que hicieron un trabajo perfecto, y más si se tiene en cuenta la intensidad de Peaches: Fred P.G. a la guitarra, Javier Garcia en el bajo, Destarac a la batería y Quique Gómez, armónica y voces. Déjenme decirles una cosa: ¡Señoras, señores, ESO SÍ QUE ES MÚSICA!. Estoy seguro de que si Jimmy Cobb hubiera estado en la sala se le hubiera caido la cara de vergüenza a ver la comparación entre su concierto y el de Peaches. Pro cierto, al día siguiente volví al local para ver si la podía ver de nuevo, paseo estéril ya que al llegar había un cartel que ponía “aforo completo”, y no salía nadie del local…. normal.
Y ayer fui a ver a Brad Mehldau con Susana, iba con la confianza de quien sabe que ese concierto no podría ser malo. Y no lo fue en absoluto. A pesar de tocar en un sitio tan amplio consiguieron crear una buena atmosfera. Además, te puede gustar más o menos la música de Brad Mehldau, pero sólo tienes que verlos tocar en directo para saber que están sintiendo la música que tocan. Por cierto, hace unos años cambiaron al batería, sustituyendo (no sé el motivo, tampoco me importa) a Jorge Rossy por Jeff Ballard, y ha sido un gran acierto. El estilo de Jeff encaja mucho mejor con el grupo, es bastante más sutíl que Jorge Rossy.
Salvo una canción del concierto que no me gustó demasiado (hay veces que me pierdo en los solos tan largos y complejos que hace Brad Mehldau), el concierto fue excelente, prácticamente no paré de mover manos y pies al compás de la música. Perfecto ejecución y sentimiento. Es un espectáculo ver cómo se miran los músicos, cómo de repente sonrien en algún punto de la canción (me encantaría saber lo que piensan justo en ese momento), cómo cierran los ojos y dejan fluir lo que llevan dentro. Hubo además un par de canciones con un estilo swing que me sorprendieron y me encantaron a partes iguales. Un concierto redondo que me dejó un buen sabor de boca.
6 días, tres conciertos y tres formas de sentirlos.
Me encanta la música en directo, aunque de vez en cuado decepcione.
Escuchando: John’s Abbey - Bud Powell
Olvido, no puede volver a pasar 4 años, ni 4 meses… como verás, me inspiras a escribir :). Besos guapa
RSS de los comentarios. TrackBack URI
La magia de la música en directo no se puede reemplazar con nada. Sí, es verdad, hay veces que decepciona, pero cuando te gusta te llega hasta lo más hondo. Me encanta ver a los músicos en directo, su complicidad, su entregada, sentir lo que sienten y lo que me hacen sentir…
Con respecto a lo que he visto y conozco, Brad Mehldau, es un placer verle tocar, como un gatito, con movimientos firmes, delicados y certeros (aunque a veces se le vaya un poco la pinza y te preguntes ¿qué está haciendo este hombre?), pero tengo que confesar que me enamoró (musicalmente) el contrabajista. ¡Tendré que repetir la experiencia!
Me alegra ver que Olvido te anima a escribir, así que ya sabes, más Olvido, más jazz, más letras y a seguir sintiendo la música (solo y/o acompañado).
Un beso, guapo
Comentario por Rebeca — 12 Noviembre, 2009 @ 2:24 pm
Estoy de acuerdo con Rebeca: “más Olvido, más jazz, más letras y a seguir sintiendo la música (Sólo y/o acompañado)”.
En cuanto pase el apestoso Festival, busco y te reto :)
Besos enormes, guapísimo
Comentario por Olvido — 12 Noviembre, 2009 @ 3:34 pm
Bueno es triste y decepcionante ir a ver y escuchar a un músico consagrado como lo es Jimmy Cobb, y no sentir la pasión y el entusiasmo que provoca una buena sesión de jazz.
Saludos,
Comentario por Héctor Aguilera S. — 12 Noviembre, 2009 @ 9:42 pm
Ayer asistí a un concierto de Ignasi Terrazas con su grupo, clásico, bien ensamblado y cuajado de standards de toda la vida y lo pasé muy bien.
El día anterior, nos habían querido vender la moto con un cantante USA que ganó no se cuentas veces en las listas de jazz como mejor vocalista y me sorprendió la frialdad y casi diría la desvergüenza quizás porque la ciudad ni el recinto tenían suficiente nivel para su supuesto “status”. Lo que hay es mucho morro. Pasa que con los años uno se los ve venir y antes de ir a verlos se huele el pastel.
Tu comentario a esos conciertos es realmente ejemplar.
Saludos
Comentario por Dr.Krapp — 13 Noviembre, 2009 @ 9:19 am
Hombre, Sr.Erradizo, usted por aquí. Bueno, a veces las expectativas se ven decepcionadas…o superadas, pasa en todos los órdenes de la vida, supongo. Lástima lo del admirado Jimmy. Brad es un músico extraordinario, aunque con una personalidad un tanto peculiar. En fin, no se puede ser perfecto, excepto algunos, je, je.
Me dice el loro que le mande ya el dinero que le debe.
Salud.
Comentario por Troglo Jones — 26 Noviembre, 2009 @ 8:50 pm
Ambien….
Buy ambien without a prescription….
Trackbacks por Ambien. — 2 Febrero, 2010 @ 3:55 pm