Publicado por Erradizo el 13 de Julio de 2008
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El viernes fui a un concierto de Jerry Gonzalez, y creo que por fin ha encontrado su instrumento, el verdadero. No hablo de la trompeta, ni del fliscorno (que nombre tan raro), ni siquiera de sus amadas congas, no. Hablo del cajón.

Ese instrumento es peruano, y nació allí gracias a los españoles. No es que hicieran un trabajo de investigación cultural junto con los nativos y de ahí naciera el instrumento, no, nació porque los españoles quemaron todos los tambores del país para evitar que los indígenas se comunicaran y cantaran, y claro, se tuvieron que buscar la vida y empezaron a tocar las cajas de madera que se usaba para el transporte durante sus ritos. Por lo que cuentan llegó a España de mano de Paco de Lucía, en 1977. Se adaptó rápidamente al flamenco y se hizo imprescindible.

(A ver, que me pierdo).

Pues ahora Jerry Gonzalez toca ese cajón, seguramente lo aprendería tocando junto al fantástico Israel Suarez Escobar (El piraña). De hecho, en un concierto de hace dos o tres años, acompañó a Jerry con su cajón (llegó una hora tarde y cuando se subió al escenario es cómo si se hubiera hecho la luz en la música). Y Jerry lo toca muy bien, ¡excelente!.

La primera parte del concierto fue normalita, y, sorprendentemente en la sala Clamores, la gente estaba en relativo silencio. Quizás la gente esperaba al cuarteto habitual, pero esta vez solo eran él y Caramelo. Pero la segunda parte empezó con una canción que hizo que gritáramos toda la sala varias veces. Fue realmente espectacular la parte, larga, de la canción que tocaron piano y cajón juntos. Vibrante. Depués de esa canción la sala Clamores recuperó su jaleo habitual y la gente comenzó a hablar, de ahí al final del concierto volvió el ruido. Lamentable.

Me dio pena que no se le viera tocar el cajón, se sentó justo detrás de las congas y sólo se le veían los hombros. En cuanto a la trompeta, no es que no me gustara, pero cuando dejaba de tocar el cajón y tocaba la trompeta con sordina, la intensidad bajaba varios puntos. Con el piraña allí todo hubiese sido mucho más espectacular.

Por supuesto no hay que olvidar a Caramelo, es un pianista que me encanta, y creo que tiene una calidad excepcional, es una lástima que tenga tan poca visibilidad comercial, merece la pena.

Bueno, espero regresar a la rutina de nuevo, os he estado leyendo todos estos días, pero estaba muy vago para comentar. Tengo pendiente hablar del concierto de Benny Golsom y de un trompetista que he descubierto y que me tiene liado.

Escuchando: Hill’s Edge - Kenny Dorham