Clasificado en: Retales
Llego tres días tarde a conmemorar la muerte de Lee Morgan. Ha sido un retraso inaceptable, ya que me había prometido recordarlo (discúlpeme señor Morgan). El caso es que estaba ahora viendo uno de sus conciertos, con Art Blakey, y de repente me acordé de aquella maldita mujer, aquella que entró una noche en un local y ale disparó.
Cada vez que pienso lo que hizo aquella maldita mujer siento un odio amargo hacia ella.¡Qué fácil es acabar con la vida de alguien!. Un leve gesto con el dedo en el gatillo, tres centímetros de recorrido, y el desastre se produce. Todo lo que iba a acontecer, no sucederá, toda la música que iba a crearse, no verá la luz.
Pienso en todo lo que nos robó aquella maldita mujer: miles de melodías que ya nadie compondrá; milllones de notas, de variaciones, de sentimientos; cientos de horas de inspiración, de deleite, de arte…
Pero también pienso que todo eso no se ha perdido, que se ha quedado en una especie de limbo donde perdura esperando a que vuelva su músico, lo saque de allí, y lo introduzca en nuestra mente.
¿Sabéis?, si tuviera que utilizar uno de mis tres deseos, de esos que se iban a cumplir con toda seguridad, pediría el privilegio de poder acceder a ese limbo y escuchar lo que nunca llegó a escucharse.
In memoriam.

Fotografía: Lee Morgan backstage at a London concert, May 1961. Val Wilmer
Escuchando: Whisper Not – Lee Morgan (qué apropiado)
P.D.: Perdonad por el post tan raro, he pasado una semana muy chunga en el curro y tengo el cerebro rallado.
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Los que lleváis un tiempo leyéndome sabéis que soy caprichoso, antojadizo y obsesivo cuando se trata de Jazz. Este nuevo antojo nació de haber ojeado una revista, de esas que te dejan en los aviones, que normalmente no tienen mucho que leer ya que todos los artículos no son más que publicidad.
Como os decía, pasando al azar las páginas de la revista me tropiezo de repente con una cara conocida. “Coño, es Thelonious”, pensé al verla. Y efectivamente, el pie de página me confirmaba que lo era, así que retrocedí al comienzo del reportaje y leí:
Trois voeux de jazzmen
“Mierda, en francés” pensé al leerlo (fue en aquel viaje a París). Afortunadamente había traducción al inglés, así que me enteré que iba el libro. Se trata de una recopilación de Polaroids que la Baronesa Pannonica de Koenigswarter (Nica) realizó a los músicos de jazz a los que acogía en Francia. Las fotos que les hacía iban acompañadas de una pregunta:
Si te concedieran tres deseos que se van a cumplir seguro, ¿que pedirías?
Y ahí leí los deseos de algunos, como Thelonious (sin traducción, lo siento):
- To be successful musically
- To have a happy family
- To have a crazy friend like you!
O los deseos de Coltrane:
- To have an inexhaustible FRESHNESS in my music… (I’m STALE right now!)
- Immunity from sickness or ill-health
- Three time the sexual power I have now… And something else too… More natural love for people… (you can add that on the other.)
O Miles, que sólo pidió un deseo:
- To be WHITE!
Decidme ahora que no os han entrado unas ganas escandalosas de poseer ese libro. Inconvenientes: está en francés, y sólo lo he encontrado en tiendas online francesas. Pero eso no me va a detener.
Para los que decidáis probar suerte, el libro se llama:
Les musiciens de jazz et leurs trois voeux
Pannonica de Koenigswarter
Editorial: Buchet Chastel
Escuchando: Connie’s Bounce: Max Roach
Y por cierto, ya que estamos: Si te concedieran tres deseos que se van a cumplir seguro, ¿que pedirías?
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Pues ahora os voy a hablar de un disco “comercial”, tal cual suena.
- ¡oooooohhh! (dirán unos)
- ¡¡¡aaaarggghh!!! (dirán otros)
- ¡noooooo!, ¡no lo haaagaaaaas! (exclamarán aquellos)
Pues si, lo hago porque me da la gana, y a los que no queráis seguir leyendo os he preparado un atajo para evitarlo: pulsad la tecla ALT, y sin soltar, pulsad F4.
¿Ya está?
Bien, ya quedamos sólo los interesados. El disco comercial del que os voy a hablar está interpretado por Queen Latifah…
¿cómo?… ¿oigo murmullos?…. recordad el atajo…
Si no hay más interrupciones, continúo. El disco se llama The Dana Owens Album y hablo de ello por dos razones: primero, porque José Miguel se me adelantó con Amy Winehouse, que era lo más comercial de lo que iba a hablar (peor ahora, después de los Grammys). Y segundo, porque es un discazo de “música americana”.
¿cómo, no es Jazz?
!Que no, leche!, que tiene algo de Jazz, pero no lo es todo el disco. Pero hacedme caso, lo bajáis de la mula en un pispas (cuidado, hay dos discos editados con el mismo título, uno para Norteamérica y otro para Europa), lo ponéis (sabiendo lo que hay) y me decís que opinais de él.
Pues eso, tampoco hacía falta ponerse así.
Escuchando: Blues – Art Blakey Quintet
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Tenía que haber escrito esto hace una semana, que es cuando fui al concierto. No lo he hecho, ya sabéis, por la dichosa zozobra que no me la acabo de quitar de encima. Y lo escribo hoy porque el señor Troglo Jones anda azuzándome en los comentarios de su blog. Por cierto, les recomiendo que lean a este señor, tiene un humor y una imaginación de lo más fino, hacía tiempo que no me divertía tanto leyendo un blog.
A lo que iba, la semana pasada fui a un concierto de Antonio Serrano. Esta vez tocaba en formación de cuarteto, con un grupo recién creado llamado Atocha Jazz Ensemble(que manía de poner nombres en inglés, creedme, no es necesario). Con él estaban mi querido/odiado Mariano Díaz al piano (que estuvo muy bien), y dos a los que no conocía: Pablo Martín Caminero al contrabajo (es realmente bueno) y Dani García a la batería (que, ni fu, ni fa).
Me suelo sentar en la primera o segunda fila, pero esta vez estaban reservadas, así que nos tocó ir a la tercera fila, detrás de una puñetera columna. Y créanme, no tengo nada contra las columnas, entiendo que hacen su cometido evitando que el edificio se venga abajo, pero en este caso las columnas ¡son ornamentales!, ¿a quien se le ha ocurrido la brillante idea?. Por cierto, digo nos tocó porque en esta ocasión me acompañaba María.
Empezó el concierto y la primera fila estaba vacía, hasta que llegó un grupo de jovenzuelos norteamericanos y ocuparon esos asientos. Creo fue porque osaron interrumpir cuando ya estaban tocando lo que provocó que les cogiera ojeriza, pero desde ese momento no pude dejar de fijarme es su estúpido comportamiento. Hablaban sin parar, se reían sin discreción, una mesándose el pelo una y otra vez, mirando al techo o al gran Bix Beiderbecke que flanquea el escenario en gran póster. Otra parecía tener incrustada la botella de agua en la laringe, levantaba la cabeza para dar pequeños sorbos pero le costaba sacar la botella de su boca, y cuando lo hacía era para hablar estruendosamente (cosa normal ya que tenía un altavoz pegado a la oreja). Luego había otra flirteando con un chavalín que estaba pavoneándose y no paraba de moverse. Al otro lado había dos pardillos, los amigos feos, con cara de aburrimiento y seguramente pensando que quien le mandaría a ellos.
Con semejante espectáculo delante tardé dos canciones en cogerle el ritmo al concierto. Un par de ellas más tarde llegó el descanso y la panda de guiris se largaron a dar la tabarra a otro sitio. Por fin pude recuperar mi primera fila. Del resto del concierto no hay mucho que decir, un Bensha Swing tocado con maestría y poco más. Entretenido pero no será el concierto del año.
Grabé un par de canciones con el móvil que me han puesto en la empresa. El video está bien pero el audio es nefasto. Sirva como muestra de que yo estuve allí.
Escuchando: Passion Dance – McCoy Tyner
Por cierto, dos recomendaciones, una es de una fotógrafa valenciana que vive en Madrid, Esther Cidoncha que tiene un blog de fotografías de Jazz realmente impresionante. Llegué a ella a través del anterior mencionado Troglo Jones, aunque Félix ya la había hablado de ella hace unos días.
La otra recomendación es una radio cuyo nombre habla por si sólo BeBop Nation, es mi última adicción.