Clasificado en: Retales
Una vez más estoy sin conexión a internet. Ya me pasé 40 días en navidades sin conexión y ahora llevo una semana sin teléfono y sin ADSL. La cosa tiene su miga ya que la gente que llama a mi teléfono recibe una locución que dice que el número no existe, con todos los problemas que eso acarrea.
Se acabo mi paciencia, la forma de trabajar de esta gente es vergonzosa, Jazztel simplemente APESTA.
Ahora me tiraré otra temporadita hasta que el nuevo proveedor me de conexión. Justo ahora que había cogido ritmo al blog…. ¡que asco!.

Escuchando: Nicholas Payton - Potato Head Blues
Clasificado en: Retales
Y es que un poco de variedad no le viene mal a nadie… ¿o no?. A mi personalmente me gusta introducir de vez en cuando en mi vida unos tríos, ya sabéis, por cambiar. Y es que, si te estancas en algo, si no buscas variedad, si día tras día estás con lo mismo, pierdes la perspectiva.
Y, ¿sabéis lo que más me gusta de los tríos?, que aunque cambien los que participan, casi siempre me llevo un gustazo para el cuerpo. Recientemente he introducido otro nuevo trío en mi vida, pero antes os contare los que suelo frecuentar:
Tenemos el trío noruego. Al principio desconfié porque no tenía referencias, y eso de Noruega me sonaba muy frío. Pero me enganché enseguida, fue probar una poca porción de lo que ofrecían y ya no pude parar hasta tenerlo todo. He oído que para Abril preparan una nueva cita. A ver que ocurre.
Luego llegó el trio sueco. Después de probar al noruego pensé que lo nórdico en general mola. Estos tienen un rollo un poco más moderno, y al principio estaba descolocado, pero poco a poco me voy enterando de la historia. Me queda todavía bastante por descubrir, pero hay tiempo.
No se si fue entre medias de los anteriores cuando incorporé un trío americano, de Florida creo que son. Esta formación ya es fija, primero porque tenemos citas frecuentes, y segundo porque estos son pura imaginación, te sorprenden constantemente, y es un placer disfrutar de su compañía.
Lo último ha sido un trio australiano, por cambiar de aires. Ahora tengo remordimientos de conciencia porque son un poco jóvenes, pero creo que son lo bastante maduros para saber lo que hacen. Estos además tienen un puntito cariñoso que me mola encontrar cuando me tomo las cosas con calma. Yo creo que deberíais tener una cita con ellos para que me deis vuestra opinión..
Y bueno, hay algunos más, esporádicos, que aportan algo pero no acaban de cuajar. No se, quizás podríais darme alguna referencia…
Escuchando: Eliane Elias Trio - Waters of March
Clasificado en: Retales
¿Por qué el Jazz no suena como antes?
Ya, ya sé que no es una pregunta trivial (o tal vez sí), pero es que últimamente me ha venido esta pregunta a la cabeza varias veces. La primera vez fue viendo el fantástico documental Jazz History de Ken Burns, en aquel episodio en el que hablan de la calle 52. Me he imaginado esa calle mil veces, casi siempre una noche fria y lluviosa. Me imaginaba entrando en uno de esos locales llenos de humo y gente y dejándome llevar mientras veía al músico de turno. Hoy me he vuelto a plantear la pregunta mientras veía Jazz Seen, un documental sobre William Claxton y su fotografía. Esta vez la imaginación me llevó a ser el propio Claxton, con mi cámara en las manos y entrando, de nuevo, en esos locales para fotografiar el éxtasis de los músicos.
La razón de que me haga la pregunta viene porque siempre que escucho una canción de algún grupo de aquella época me los imagino en esos locales, no en un estudio de grabación. Escucho a Art Blakey, Coltrane o Clifford Brown y los veo subidos a un pequeño escenario. Sin embargo con los grupos actuales no me pasa eso, escucho a Hargrove o Mehldau (por cierto, tiene nuevo disco) y los veo en un gran escenario en un teatro.
Ya, sé que esto también tiene una fácil explicación, me imagino cosas que ya he visto antes. Como he visto fotos de Lee Morgan en locales llenos de humo es fácil imaginarlo. O como vi a Mehldau en un Palacio de congresos no me lo puedo imaginar en un cuchitril.
Pero no es sólo eso, es… la atmosfera. La forma de tocar de aquella época crea un ambiente especial. Los sónidos sostenidos de una trompeta, los delirios de un saxo o el rasgar de la cuerda de un bajo es totalmente diferente a lo que es ahora. Es como si aquellos músicos quisieran comunicar cosas que los que ahora no sienten. No me entiendan mal, no es que ahora el Jazz no tenga sentimiento, es que es… distinto.
Supongo que es simplente de una cuestión de necesidades, es decir, aquellos músicos utilizaban el Jazz para expresar cosas que nacían de la disconformidad, de la marginación, de la pobreza o simplemente de demostrar quien tenía el mejor estilo o tocaba mejor. Todo eso ahora no ya existe. La mayoría de los genios del momento no tienen ningún tipo de problema económico o de racismo, no tienen que tocar hasta las tantas para ganar unos dólares extras, la necesidad reside en expresar paisajes, estados emocionales, no sé si me explico…
Quizás a fin de cuentas esta sí sea una pregunta trivial (o no). Quizás esta sea otra de mis pajas mentales nocturnas. Quizás vosotros ya os habéis hecho esta pregunta y os la habéis repondido. Quizás debería dejar de pensar tanto en el Jazz.
Escuchando: Clifford Brown - A Night In Tunisia