Clasificado en: Retales
Invento del demonio número 1)
Creo que en algún comentario de algún post de este blog hablé sobre Pandora. Esta página me la descubrió una compañera de trabajo, Marian, y en su momento le di bastante caña. El otro día andaba buscando como un loco por internet canciones de Gabriel Mark Hasselbach (trompeta al que dedicaré un post en cuanto haya profundizado un poco más), me acordé de Pandora y entré a buscar música de Hasselbach.
Antes de seguir, os cuento un poco que es Pandora. Está basado en un proyecto denominado “genoma musical”. La idea básica es que hay expertos analizando la música y detallándola por sus características (hasta cientos de características diferentes), de tal forma que permite relacionar música similar. Esto quizás suena un poco complicado, pero intentaré aclararlo con un ejemplo:

Vosotros sabéis de mi obsesión con los trompetistas, hoy mismo he creado una emisora de radio en mi cuenta llamada “Trumpet”, y le he puesto como ejemplo de música que me gustaría escuchar a Lee Morgan y a Roy Hargroove. Pandora analiza la música de esos dos artistas y empieza emitir canciones que tienen características similares. Ahora juzgad por vosotros mismos si esto funciona o no:
En este momento, con estos dos artistas, estas han sido las cinco últimas canciones que han sonado:
Freddie Hubbard - The Melting Pot (Disco: Blue Spirits)
Lee Morgan - The Sidewinder (Disco: The Sidewinder. Por cierto, estoy quemando este disco de tanto escucharlo)
Horace Silver - Stop Time (Disco: Horace Silver And The Jazz Messengers)
Roy Hargrove - Valse Hot (Disco: The Tenors Of Our Time)
Roney Wallace - Mystikal (Disco: Mystikal)
Bien, cuando a Pandora le pregunté porque había elegido la canción de Freddie Hubbard, me dijo:
sus características son (prefiero no traducir):
afro-cuban influences
trumpet head
a virtuosic trumpet solo
a tenor sax solo
aggressive drumming
interesting harmonic progressions
a groove oriented approach
minor tonality
subtle latin rhythms
Me ha dejado impactado. Quizás no sea 100% las caracterísitcas de Lee Morgan o de Roy Hargrove, pero ¿quien de vosotros se atreve a afirmar que no se parece?
Aparte de todo esto, no sólo incorporan artistas constantemente a su base de datos (la primera vez que lo probé no tenían a Jerry Gonzalez y ahora tienen su último disco), sino que han ampliado la web muchísimo: información de artistas, de discos, de canciones. Puedes guardar tus favoritos, compartirlos, acceder a Amazón para comprarlos. Te permite refinar la música que quieres escuchar diciendole “no me pongas más canciones de este estilo”… brillante.
¿Y porque digo que es una herramienta del demonio si es una maravilla?.
Precisamente por eso, ¿que necesidad tengo yo, teniendo ahora 53 discos pendientes de ser escuchados, de descubrir más artistas que me encantan? ¿No entienden que mi tiempo (y mi dinero) es finito?, ¿no me pueden dejar en paz descubriendo poco a poco a los músicos?, ¿tal vez buscan que mi mujer se divorcie de mi, porque paso horas delante del ordenador escuchando lo que me ponen, sin hacerla ni caso?
En fin, os lo recomiendo, sufrid lo que yo sufro… (aclarar que vale para cualquier tipo de música, no solo Jazz)
Escuchando (en Pandora): Art Blakey & The Jazz Messengers: When Your Lover Has Gone
Clasificado en: Retales
Los que lean habitualmente el blog de Olvido estarán enterados de nuestra última quedada para ver un concierto de Jazz. No es que yo quiera contar una versión diferente, lo que pasó lo ha relatado perfectamente ella, pero es que me apetece contarlo a mi también. ¡Esta chica ha tenido la desfachatez de quedarse hasta las tres y media de la mañana para tener la primicia de la historia! :p
Pues eso, habíamos hablado de ir a ver al desconocido Andrzej Olejniczak. A mi me apetecía ir a ver un concierto de jazz después de haberme perdido los de Fuenlabrada, así que este hombre era una buena opción como otra cualquiera.
Mi maldita costumbre de llegar “a tiempo” hizo que estuviera a la puerta media hora antes de la hora acordada, iba con la intención de coger la mejor mesa posible y tomar una cerveza para amenizar la espera. Despotriqué contra mi mismo cuando vi que el local estaba cerrado: “coño Roberto, no hace falta llegar tan pronto…” (la siguiente vez me pasará lo mismo).
Así que nada, a dar vueltas por la zona para buscar un local que pegara con mi barba de cinco días, pero entre tanto giri turista maqueado no acababa de encontrar un sitio adecuado. A los quince minutos, bareto de barrio, botellín de Mahou y olivas. La noche estaba encauzada.
A las 22:32 llamada de Olvido: ¿sabes que el local está cerrado?. Me acerco al local y…. bueno, para no repetirme os remito al post de Olvido (¡pero vuelvan!, que no he terminado)…
¿Ya están de vuelta?, pues retomo en el momento que habíamos entrado al Bogui.
Mientras Olvido nos pedía la copa de Brugal yo andaba oteando el escenario, todavia algo inseguro de lo que nos íbamos a encontrar. En ese momento habían terminado una canción y Ella (lo siento pero a mi tampoco me cuadra Florencia) me miró un instante y sonrió. Vale, puede que me lo pareciera y que esa preciosa sonrisa no fuera dirigida a mi, pero fue suficiente para que me embaucara. El resto fue ir mejorando, una voz increíble y el trío dándolo todo para estar a la altura. Ella se retorcía en el escenario, gesticulaba de tal manera y tenía tanta expresividad en los ojos, que casi se podían leer sus pensamientos ..and now, now you say you love me, well, just to prove you do… Come on! and cry, cry, cry me a river, cry me a river…
Pero había algo extraño, a pesar de la fuerza que había en el escenario el público se negaba sistemáticamente a aplaudir ni uno de solos. Olvido y yo coincidimos en que debía haber muchos amigos y amigas de los artistas, sin muchos conocimientos de como funciona esto de un concierto de Jazz. Eso si, al terminar la canción se rompían las manos aplaudiendo.
Y ahora un pequeño inciso, quisiera hablar del “comentario cabrón” antes de que alguien se tome cumplida venganza por una ofensa que no pretendía ser tal. Verán, en un repaso visual que estaba haciendo por la sala, para ver que clase de gente había esa noche en el local, me sorprendí por la cantidad de mujeres que había luciendo metros de piernas. Me pareció un poco inusual y ese era justo el comentario que quería compartir Olvido, pero se ve que Ella me tenía lo suficientemente trastornado como para que mi cabeza no fuese capaz de transmitir la idea que pretendía.
Olvido, cariño, ten pon seguro que me he dado cuenta de que eres una mujer, y sé fehacientemente que nadie lo dudaría. Discúlpame por la torpeza :)
Y la verdad es que poco más, con el buen sabor de boca del concierto nos pusimos a buscar taxi. Es duro, a las 2 de la mañana y con el calor que hacía, tener que andar jugando con el resto de la gente a “yo soy más listo tú y te voy a quitar el taxi”, inconvenientes de la capital…
Escuchando: Brad Mehldau Trio - 50 Ways To Leave Your Lover
Clasificado en: Músicos
Últimamente, a parte de mi obsesión con las conexiones imposibles, estoy empeñado en escuchar a trompetistas. Ya he hablado de Lee Morgan y de mi querido Jerry Gonzalez, (a destacar que el último concierto de mi ídolo lo vi con Olvido, y por si no os lo había dicho ha hecho una estupenda crónica… ¡gracias guapa!).
Hoy toca el turno de Roy Hargrove. Hace un montón de tiempo me bajé un disco suyo, “The RH factor”, y disfruté muchísimo de su estilo, tal es así que encargué a mi amiga María (tengo ganas de verte ya), que en uno de sus viajes a Nueva York que me lo trajera de allí. Por cierto, 13 dólares un disco recién editado, a ver si aprenden los retrasados que dirigen el mercado en este país.
Después de eso me olvidé un poco de él, nunca hay el suficiente tiempo para escuchar todo lo que te gusta. Pero hace poco ha vuelto a caer en mis manos otro disco suyo, “The Vibe”, y ya no he podido resistir la tentación de hablar de él. Si os digo la verdad, la diferencia de estilos entre “The RH factor” y “The vibe” son tremendas, si yo escuchara los discos sin saber quien es el autor diría que lo ha hecho gente diferente. El primero que comento es mucho más fusión, mucho más funk, incluso con rapeos en algunas canciones, y el segundo suena más a jazz “ortodoxo”.
Para los que no lo conocéis, si tuviera que recomendar uno de los discos para empezar, no sabría cual. A mi me enganchó el primero, pero “The Vibe” es… bueno, no se… más “estándar”, a José Miguel y Olvido les recomendaría “The Vibe”, a Ángel “RH Factor” (hazme caso y dale una oportunidad)… en fin, que escuchéis lo que os de la gana, luego me decís algo.
Lo tremendamente interesante de este hombre es que tiene 37 años, lo que indica que, (salvo accidentes como el de Lee Morgan, crucemos los dedos), tenemos trompetista de nivel para muuucho tiempo. Y si no os suena el nombre repasad lo que ha hecho: ha grabado con Joe Henderson, Stanley Turrentine, Diana Krall, Shirley horn, Brandford Marsalis… en fin, que tiene nivel…
Os dejo un par de canciones, una de cada estilo, en la radio…
Escuchando: Roy Hargrove - The Vibe
Clasificado en: Retales
<rallada>
Espero que me perdonen esta rallada pero, últimamente, veo conexiones en todos los lados, y esta tiene que ver con el dios Kokopelli.
Veréis, hace cosa de dos meses estaba paseando por el rastro de Madrid con mi mujer, estábamos más de miranda que buscando algo en concreto. El rastro de Madrid se ha convertido en una pequeña costumbre de los domingos, el pasear sólo con la intención de pasear la mirada y ver esas extrañas cosas que vende la gente. Pues bueno, me gusta mirar en los puestos de colgantes en busca de alguna figurilla.
Lo que me apetecía comprar era uno con forma de algún instrumento musical, una trompeta si pudiera ser, cuando vi la figurilla del dios kokopelli. Me hizo gracia su forma encorvada con la flauta en la boca, así que me lo compré.
Pasó cosa de un mes y me había olvidado mirar que era lo del dios Kokopelli, así que buscando en internet vi que era un antiguo dios de los indios Hopi de la fertilidad. Cuenta la leyenda que kokopelli iba de pueblo en pueblo tocando su flauta, derritiendo la nieve a su paso y trayendo lluvia. Hay otras leyendas, (una incluso referiéndose a su inhumanamente largo falo), pero esta información prefiero que la ampliéis por vosotros mismos :)
Y todo esto viene a que el otro día estaba escuchando la emisora Ancient City Radio, pusieron una canción de la Kokopelli Latin Jazz Ensemble, y, ¿qué queréis que os diga?, me gustó bastante. Vale, sólo he escuchado una canción y no puedo daros muchos detalles, pero los pocos samples que he podido escuchar en la red me han producido mucha curiosidad y me temo que voy a tener que hacer un pedido internacional.
Y ahora podría deciros: “…el calor del sonido de la banda me recordaba esa historia del dios tocando la flauta y dando calor por donde pasaba…”, de esa forma quedaría una conexión muy bucólica y elegante, pero no, la conexión consiste en que los dos tenían el mismo nombre, ¡y coño!, me hizo gracia.
Pues eso.
</rallada>
Escuchando: Trumpet Legacy - There’s No You