Publicado por Erradizo el 28 de abril de 2013
Clasificado en: Retales

Esos son el número de días que han pasado desde la última vez que escribí aquí. 1263 días en los que mi mente estaba llena de muchas cosas que me alejaron de mi inspiración para hablar sobre el jazz.

Han sido 1263 días bastante duros, llenos de preocupaciones: problemas personales, problemas familiares, paro, política, toda esa inmundicia con la que nos hemos visto envueltos.

Pero no he dejado de escuchar jazz, tal vez no esos 1263 días, pero no muchos menos. He perdido la oportunidad de hablar sobre lo que me ha pasado en relación al jazz. No ha dejado de ser un motor que me mantiene en marcha y tranquilo.

Creo que debería esforzarme un poco y hablar, por ejemplo, de la canción High Modes y de lo increíblemente bien que suena cuando estás acompañado por alguien que sabe apreciar esa canción. O podría hablar de lo que me gusta ese nuevo grupo con esa chica que canta genial. O de cómo los reyes magos me trajeron un estupendo libro de jazz. O de lo feliz que me hace Spotify (gracias Olvido). O de la conferencia que dará mi amigo Arturo dentro de dos días y en la que luego proyectan Round Midnight.

Creo que debería devolverle al jazz el apoyo que me ha prestado, de dejar las excusa de “no tengo la cabeza para esto” y hablar de lo feliz que me hace.

Escuchando: High Modes (Live) – Art Blakey & The Jazz Messengers



Publicado por Erradizo el 12 de noviembre de 2009
Clasificado en: Retales

Los que leéis el blog de Olvido sabréis que quedé el otro día con ella para ver el concierto de Jimmy Cobb y su homenaje al Kind of blue. La verdad es que fue una gozada ver a Olvido después de casi 4 años (¡cómo pasa el tiempo!) y el encuentro fue de lo más cálido y natural, cómo si habláramos a diario. Quiero un montón a esta mujer, al fin y al cabo ella fue la motivación que hizo que este blog naciera… y se lo agradeceré siempre. Voy a permitirme copiar el estilo de su post, sé que no le importará.

I (Frío)

Jimmy CobbPues como decía, fuimos al concierto de Jimmy Cobb. La verdad es que tenía que habernos escamado desde el primer momento que hubiera tantos gafapastas, tanta laca en cardados y tantos estupendis a la entrada, pero al fin y al cabo es la fauna habitual que menudea en este festival. No deja de ser curioso que nunca me encuentre a esa gente en Clamores, Café Central o similares….

El caso es que Olvido y yo entramos con ciertas expectativas de oír algo realmente bueno, pero lo único que encontramos fue… frío. El concierto no tenía ni alma ni sentimientos, fue una sucesión absurda de solos que no transmitía absolutamente nada, además del estúpido movimiento constante de los músicos en el escenario… cada vez que uno iniciaba un solo, el resto se apartaba, era tan inusual cómo absurdo.

En la primera canción aplaudimos tímidamente, pensábamos que al ser la primera del concierto no estaban entonados. En la segunda aplaudimos un poco menos, y al comienzo de la tercera comprendimos que el concierto no tenía remedio. Hubo frío en la batería, frío en el piano, frío en el contrabajo, frío helador en la trompeta (por cierto, el trompetista quiso emular a Miles Davis con un look parecido, pero falló en eso y en su forma de tocar), y un poco de temperatura templada en los saxos. Asistimos incrédulos a solos que se interrumpían bruscamente, a saxos y trompeta dando paseos ridículos por el escenario, a que no dirigieran ni una sola palabra al público hasta el final, y a una separación emocional e inmovilismo patente en cada uno de los miembros del grupo.

Claro, que al final, toda esa tropa de especímenes que antes mencionaba, se lanzó en un furioso aplauso cuando el grupo salió del escenario antes del primer bis… déjenme decirles una cosa: ¡señoras, señores, ESO NO ES BUEN JAZZ, NI BUENA MÚSICA!. Me he resistido a buscar las críticas al concierto en los diarios, me niego a cabrearme leyendo las posibles alabanzas que les brindarán y que nada tienen que ver con lo que sucedió.

II (Calor)

Peaches StatenNos fuimos antes del segundo bis en busca de algo que nos quitara el frío, así que dirigimos nuestros pasos a Populart sin saber qué nos íbamos a encontrar. Y nos encontramos con Peaches Staten Blues Band. En el primer minuto de la primera canción me decepcioné un poco, tenía ganas de jazz, no de blues, pero en el minuto dos ya estaba meneando un poco el cuerpo, y en el minuto tres sabía que iba a ver el concierto entero aunque estuviéramos de pie y apretados contra la barra. Y en esas apareció Peaches Staten, y con su primer chorro de voz me inundó el calor, claro, que también ayudó la copa que me estaba tomando y ver a Olvido mover sus caderas mientras buscaba un hueco entre las cabezas para ver a los músicos. Sentimientos, fuerza, entrega, calor… un grandísimo concierto en el que Peaches tiró de toda la sala y se los echó al hombro. Uno de esos conciertos que te llenan la cabeza de sensaciones y te encienden el alma.

Por cierto, no puedo dejar de mencionar a los músicos que la acompañaban y que hicieron un trabajo perfecto, y más si se tiene en cuenta la intensidad de Peaches: Fred P.G. a la guitarra, Javier Garcia en el bajo, Destarac a la batería y Quique Gómez, armónica y voces. Déjenme decirles una cosa: ¡Señoras, señores, ESO SÍ QUE ES MÚSICA!. Estoy seguro de que si Jimmy Cobb hubiera estado en la sala se le hubiera caido la cara de vergüenza a ver la comparación entre su concierto y el de Peaches. Pro cierto, al día siguiente volví al local para ver si la podía ver de nuevo, paseo estéril ya que al llegar había un cartel que ponía “aforo completo”, y no salía nadie del local…. normal.

III (Excelencia)

Brad MehldauY ayer fui a ver a Brad Mehldau con Susana, iba con la confianza de quien sabe que ese concierto no podría ser malo. Y no lo fue en absoluto. A pesar de tocar en un sitio tan amplio consiguieron crear una buena atmosfera. Además, te puede gustar más o menos la música de Brad Mehldau, pero sólo tienes que verlos tocar en directo para saber que están sintiendo la música que tocan. Por cierto, hace unos años cambiaron al batería, sustituyendo (no sé el motivo, tampoco me importa) a Jorge Rossy por Jeff Ballard, y ha sido un gran acierto. El estilo de Jeff encaja mucho mejor con el grupo, es bastante más sutíl que Jorge Rossy.

Salvo una canción del concierto que no me gustó demasiado (hay veces que me pierdo en los solos tan largos y complejos que hace Brad Mehldau), el concierto fue excelente, prácticamente no paré de mover manos y pies al compás de la música. Perfecto ejecución y sentimiento. Es un espectáculo ver cómo se miran los músicos, cómo de repente sonrien en algún punto de la canción (me encantaría saber lo que piensan justo en ese momento), cómo cierran los ojos y dejan fluir lo que llevan dentro. Hubo además un par de canciones con un estilo swing que me sorprendieron y me encantaron a partes iguales. Un concierto redondo que me dejó un buen sabor de boca.

6 días, tres conciertos y tres formas de sentirlos.

Me encanta la música en directo, aunque de vez en cuado decepcione.

Escuchando: John’s Abbey – Bud Powell

Olvido, no puede volver a pasar 4 años, ni 4 meses… como verás, me inspiras a escribir :). Besos guapa



Publicado por Erradizo el 20 de octubre de 2009
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El otro día fui de compras al centro, necesitaba ropa de cama que se acerca el frío. El caso es que me planté en Sol, a lo fácil, al Corte Chingués. Después de 20 minutos eligiendo sábanas, bajeras, almohadones, funda de edredón, cuando llego al edredón me dice que no lo tiene, que si me doy una vuelta y vuelvo en una hora lo tengo todo.

Menuda mierda (pensé), así que me acerqué a la FNAC con mi hijo a ver si pescaba un poco de música baratita. En la sección de Jazz empecé a ojear discos, y mi hijo empezó a coger CD’s, me los pasaba, y me decía:

Gillespie 52 St.“¿te gusta este?”
“uhm, no lo sé, no los conozco”
“¿te gusta este?”
“Uhm, me gustan un poco, pero no para comprarlo”
“¿te gusta este?”
“Ese ya lo tengo”
“¿te gusta este?”

…(así unos minutos)…

Gillespie 52 St.Y de repente me pasa un CD de mi amigo Donald Byrd, el Royal Flush, y le dije:

“¡vaya!, este lo estaba buscando”

Mi hijo me sonrío y siguió sacando CDs.

“¿Te gusta este?”

….

Al cabo de un rato vi otro que me llamaba la atención, era uno de Art Blakey & The Jazz Messengers, y tenía el sugerente título: “Complet Concert At Club Saint Germain”. Formación: la que me gusta (Blakey, Morgan, Golsom, Timmons y Merrit). Pues nada, a comprar.

El caso es que salí relajado de la FNAC y pensé ¿sabes?, que les den a los del Corte Pringlés, me voy a casa.

Y resulta, que esos dos CDs, comprados de rebote (y medio rebotado), han resultado ser los dos CDs que me más me han gustado este año.

Y sí, sigo escuchando a los mismos, hay tantas joyas entre los de aquella época que no dejo de sorprenderme con la cantidad de talento que había en aquellos músicos.

Y si no fuera tan vago, os hablaría de todos ellos.

Escuchando: I’m a fool to want you – Donal Byrd

Espectacular.



Publicado por Erradizo el 30 de junio de 2009
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Llevo un tiempo queriendo hablar de la serie de post en la que se encuentra inmerso Troglo Jones: “Portadas que me gustan”. Por cierto, antes de continuar, rectificación pública por mi error en la anterior entrada. Afortunadamente Donald Byrd sigue vivito y coleando. Imaginad la manía que le tenía que me lo imaginé muerto… (gracias Troglo por estar atento).

Bueno, les decía que me gusta la serie, tanto por las portadas elegidas, cómo el comentario que la acompaña y la música que lo adorna. Es una pena que yo sea tan vago que ni siquiera le agradezco con un comentario su buen gusto.

Gillespie 52 St.Esta serie también me recordó que quería escribir una entrada sobre el libro que me compré la última vez que viajé a Amsterdam (ejem, ya saben, fui allí a ver iglesias y monumentos, y esas cosas…). El libro en cuestión es el maravilloso Jazz Covers de Joaquim Paulo Fernandes, editada por Taschen (cómo no). Es un pedazo de libro de 500 páginas con una colección de 1000 portadas de discos desde los años 1940 a 1990. Está perfectamente documentado con los fotógrafos, ilustradores o agencias que hicieron la portada, así cómo el año, productora, etc…

No es porque lo tenga yo, pero es una joyita. Así que, Troglo, si aún no tienes este libro yo te acompaño a Amsterdam a, ejem, visitar unas iglesias, y yo te digo donde lo compré (si es que recuerdo donde está, porque llevaba un mareíllo encima bastante grande del… ejem…. incienso…)

Escuchando: Two Bass Hit – Sonny Clark Trio



Publicado por Erradizo el 12 de junio de 2009
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Os voy a contar una pequeña estupidez que me averguenza un poco. Tengo una pequeña deuda con la mujer que adorna mi blog arriba a la izquierda.

Y es que he de reconocer que odiaba a su marido, y el motivo del odio es de lo más estúpido: tenía celos de él. Sé que es un poco demente estar celoso de alguien que murió hace 30 años, y por una mujer que seguramente esté muerta también, pero ahí estaba, tenía celos de que ese tipo fuera el marido de esa atractiva mujer del vestido negro que además era (¡oh, cielos!) trompetista.

Cuando descubrí que el marido en cuestión era también trompetista, aún fue peor, y decidí vetar al tal Donald Byrd durante mucho tiempo de mi lista de música. Cada vez que en alguna radio ponían a Donald Byrd y lo veía, lo quitaba. No quería nada con ese tipo.

Afortunadamente mi estupidez no fue eterna, un día me encontraba distraido escuchando MyJazzNetwork y me di cuenta de que estaba sonando una trompeta de un modo exquisito. Cuando vi que era de Donald Byrd lo primero que pasó por mi cabeza fue una pequeña desilusión (otra vez ÉL, ¡no!). Pero el sonido de su trompeta ya había quedado en mi cabeza, y me había gustado tanto la canción que apunté a regañadientes el nombre del disco para comprarlo en algún momento.

Desde ese momento y hasta ahora ya tengo dos discos en mi estantería y hay apuntado en mi wishlist de amazon otros siete (1,2,3,4,5,6,7) discos de él para ser comprados en algún momento. Y no es que los haya elegido al azar, sólo los apunto ahí cuando hay, al menos, un par de canciónes buenas.

Así que no tengo más remedio que disculparme con mi trompetista, decirle que entiendo esa cara de felicidad al estar con un hombre de tanto talento y rendir pelitesía a Donald Byrd.

Escuchando: Home Fries – James Moody

Por cierto, en breve tengo un reencuentro con una persona a la que echaba de menos que seguramente dé para un post. Os contaré. (¡Que ganitas!)